De Puertacuernos a Fuerte Raus


ESTACIÓN DE LAS TORMENTAS

Semana del desorden, Día del frío

Llegamos a Puertacuernos. Esto ya no se parece tanto al típico poblado praxiano, pues las casas son grandes y están hechas de piedra, lo que me ha recordado a cuando estaba en Pavis (pero en pequeño). Aunque puede que me lo recuerde por la cantidad de tropas lunares que hay aquí. La zona está controlada por la tribu de los Antílopes Sable, pero es evidente que esto se va a convertir pronto en un emplazamiento importante del ejército lunar. Parece que finalmente se han decidido a conquistar esta zona. Pues que lo hagan. Cada soldado que esté de conquista por Glorantha es un soldado menos que defiende nuestro territorio.

Hemos visto un gran templo dedicado a Chalana Arroy, lo que explica porqué hay tanta gente herida que viene a este poblado. Naid ha ido a ver si le podían curar el brazo, pero obviamente no disponía de una ofrenda equivalente al servicio, así es que ha decidido ponerse a trabajar en el templo para pagárselo. Al terminar el día ha vuelto a insistir, y claro, le han dicho que sí, que muy bien, que siguiera así unas cuantas semanas más y entonces irían a ver a la sanadora. Cuando Naid le ha dicho que nos íbamos mañana, la muchacha ha sonreído y le ha dado las gracias en nombre de todas las iniciadas de Chalana Arroy. Vamos, lo que en orlanthi viene a ser un “que te pires”.

Daine dice que hoy nos toca dormir con los asquerosos soldados lunares. Bueno, lo de asquerosos no lo ha dicho él, claro. Yo he puesto mala cara y me he ido a la esquina, haciendo una marca con la espada alrededor de mi cama, mientras que Hornash se ha ido a dormir a un establo.

Día del agua

Sigue lloviendo. Desde la tormenta de arena ya no me quejo, pero si algún día vuelve a salir el sol, cosa que dudo, voy a llorar de alegría. Nafai se ha resfriado, está súper gracioso con la nariz roja y los ojos llorosos. Luego me he acercado a la zona de los enfermos y heridos, y me he asustado cuando he visto que el negro gigante estaba muerto. Su cadáver no ha reaccionado cuando le he pinchado el brazo con un palo, ni cuando le he hecho cosquillas en los pies, pero se ha despertado cuando le estaba metiendo una piedrecilla por el agujero de la nariz. Ha medio abierto los ojos, mientras luchaba por respirar y gruñía no se que cosas de una “zorra del demonio” que repetía todo el rato. Qué simpático. Y eso que lleva semanas enfermo. Cuando se mejore le tengo que preguntar su nombre.

Por fin llegamos al valle del Zola Fel. La alegría es doble, porque significa que el viaje se acaba y porque empezamos a ver un paisaje con hierba, pequeños grupos de árboles, incluso alguna flor. A lo lejos vemos que se acercan un grupo de cosas. Son como caballos peludos con un hocico muy raro, pero que caminan a dos patas y llevan cosas en las pezuñas. Cosas tales como lanzas y mazas, así es que cuidadín con las cosas. El pesado de siempre nos dice que se llaman morocantes, y nos ha empezado a contar la historia de que si Prax, las tribus, las pruebas y una vieja en pelotas o algo así. Hornash se los ha quedado mirando todo el rato, con esos ojillos que pone de sospechar, y al final ha dicho “los odio”. Ha sacado un papel en el que tiene apuntadas a todas las criaturas de Glorantha y ha escrito “morocantes”.

Llegamos al fuerte, y la alegría se desborda con el reencuentro de amigos y familiares. No hemos acabado de descargar nuestras mochilas que recibimos un aviso de ataque en nuestra zona. Nos dirigimos hacia el lugar, que resulta ser la granja de un tal Darikin Doranor, y allí nos encontramos con un grupo de lagartos a dos patas que están atacando las reses del tío Darikin. Ah amigo, eso sí que no. Como somos muy fuertes, listos y valerosos, pero sobretodo listos, masacramos a flechazos a los lagartos desde la distancia. Luego nos hemos dado cuenta de lo peligrosos que deben ser en combate cerrado, porque tienen unas garras, unos colmillos y unos ojos de bicho malo que no veas.

Regresamos al fuerte con la satisfacción del deber cumplido. Daine dice que quiere hablar con nosotros un momento. Mmmm, sin duda ha de ser una recompensa por estas duras semanas de esfuerzo, puede que incluso unos días de permiso. En efecto, al reunirnos con él, saca un mapa y nos dice que los próximos días vamos a reconocer el territorio del duque. Luego ha seguido hablando, pero yo solo podía pensar en lo muchísimo que le odio.

Comentarios

Rutius Escudoquebrado ha dicho que…
Ah, Fuerte Raus, ¡Qué recuerdos! Sir Olger fue mercenario del duque Raus durante un año o dos, no me acuerdo bien. Tengo que repasar las notas. ¡Qué memoria más desastrosa!

Rutius Escudoquebrado,
iniciado de Lhankhor Mhy

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