El rapto de Jezra
Estación del mar del año 1620 TS
Tras el ataque de los broos durante el Tiempo Sagrado, el duque Raus ordenó a sus mercenarios rastrear las inmediaciones del Gran Pantano con la ayuda de los tritónidos para buscar cualquier ser caótico que pudiera haberse ocultado allí. Asimismo, envió grupos de guerreros a las dos granjas de la orilla este del río para buscar supervivientes. Ambas habían sido arrasadas y el ganado contaminado. No obstante, los mercenarios de Raus encontraron con vida a la aterrorrizada esposa y los hijos de uno de los granjeros, que se habían ocultado a tiempo entre unos cañizales. Hornash insistió en que había que perseguir a los broos supervivientes hasta su guarida en las áridas cañadas del País de los Buitres. Sin embargo, ni Daine ni el duque consideraron oportuno que ninguno de sus mercenarios se alejaran tanto del Fuerte, y aun menos para adentrarse en aquellas quebradas laberínticas del este del valle sin rumbo establecido. Por otro lado, Chaku Lanza de Hierro, el líder guerrero de la tribu de los agimori, se presentó ante el duque para exigir el derecho de caza más allá del territorio de la tribu de los morocantes. Según él, su ayuda contra los broos los hacía más dignos y, por tanto, merecedores de poder cazar allí donde quisieran. Tras una breve pero acalorada discusión, el duque accedió a enviar a Daine a a parlamentar con el líder de los morocantes, pero sin prometer nada más allá de este hecho. Las primeras semanas de 1620 TS transcurrieron plácidamente como la calma tras la tempestad. Los mercenarios ayudaron en las tareas de reparación de la empalizada de Ronegarth y a asistir a los supervivientes de Weis. También se intensificaron las patrullas por las granjas de la orilla oeste con la atención puesta en cualquier rastro de los broos. Mientras tanto, los colonos sembr
aron las semillas de la nueva cosecha y recibieron con alegría las primeras lluvias del año. Mientras observaba el duro trabajo de los campesinos, Naid tuvo una idea: ¿por qué no crear canales de irrigación a partir del río? De este modo, -tal como le planteó al duque Raus más tarde-, también podrían cultivar las tierras más alejadas de la orilla. El duque le contestó que ya lo habían intentado, pero que el río no quería compartir sus aguas con ellos y pasaba de largo ante los canales. Nafai comentó entonces que el Zola Fel sí irrigaba los cultivos tierra adentro de las tierras del Condado Solar, al Norte, mediante canales. Al ver la razón de sus palabras, el duque se propuso enviar una delegación hasta Cúpula Solar, la capital del condado, para pedir a sus dirigentes que les confiaran el secreto mágico con el que hacer un pacto con el río. Un día, la hija del duque Raus, una chica de diecinueve años llamada Jezra, dio un buen susto a todo el mundo al perderse por los alrededores durante un paseo con su dama de compañía. Daine organizó grupos de búsqueda, pero cuando se disponían a salir del Fuerte, Jezra llegó a lomos de su caballo ajena al revuelo que se había organizado por su culpa. Esa noche se oyó a padre e hija discutiendo fuertemente en sus estancias en la torre de guardia.
Semanas más tarde, llegó a Fuerte Raus el Equipo de Exploración Provincial Lunar, comandado por Dalamides Aveticus, procedente del delta, al sur del valle. Pidieron pasar una noche en el Fuerte y el duque le dijo a Daine que les asignara las mejores camas de los barracones. Al anochecer, la dama de compañía de Jezra volvió a avisar a todo el mundo de que la hija del duque la había despistado para irse a pasear por su cuenta. Daine organizó de nuevo grupos de búsqueda y Dalamides le prestó a sus diez soldados montados en antílopes sable. Mientras peinaban la zona que se les había asignado, Mina y su grupo percibieron una luz entre la vegetación. Al acercarse, vieron a Jezra y a Naid sentados sobre un tronco seco tumbado ante una pequeña hoguera (!). Naid le estaba contando historias de la lejana Esrolia y leyendas sobre Odayla el Cazador mientras la chica escuchaba con gran atención y reía de vez en cuando. Mina la Bella se acercó sigilosamente hasta la espalda de Naid y, cuando estuvo a menos de un metro de distancia, le pegó un grito en todo el oído que le hizo dar un salto de tres metros sin carrerilla. Jezra se sintió muy ofendida por la interrupción y empezó a endilgar furiosas patadas en las espinillas de nuestra guapa heroïna. Al volver al Fuerte, la hija del duque se dirigió directamente a sus aposentos sin siquiera mediar palabra con su padre y mirando con desdén a los mercenarios. Esa noche, volvió a oírse una fuerte discusión en la torre de guardia y los criados no pararon de comentar por lo bajo cómo había cambiado el comportamiento de "la señorita" tras la trágica muerte de su madre, la duquesa Varna. Por su parte, Naid recibió la reprimenda de sus compañeros por su falta de sentido común.
Retrato de una familia noble:
la difunta duquesa Varna, el duque Raus y su hija Jezra
la difunta duquesa Varna, el duque Raus y su hija Jezra
Una semana después, volvió a ocurrir lo mismo. Jezra había desaparecido y todo el mundo dirigió miradas de sospecha hacia Naid, que se afanó en defender su inocencia. Se organizaron partidas de búsqueda y al grupo de Mina le volvió a tocar la zona sur de la orilla oeste. Al cabo de pocas horas, nuestros protagonistas escucharon el ruido de un animal al galope y vieron como pasaba
ante ellos un jinete de los colmillos montado en jabalí gigante que se dirigía hacia Fuerte Raus (!). Al llegar a las puertas del fuerte, el ser anunció en un crudo lenguaje comercial que tenía un mensaje para el duque, y que si alguien intentaba hacerle daño a él o a su montura, ¡la vida de Jezra correría peligro! El duque leyó el pergamino y rápidamente lo arrojó al suelo preso de una rabia apenas contenida: su hija había sido raptada por los jinetes de los colmillos y, a cambio de su vida, pedían un rescate de 5.000 lunares de plata, que debería entregar un mensajero en un plazo máximo de tres días en la Torre de Piedra. El duque Raus ordenó a los mercenarios que dejaran escapar al medio-troll y que nadie le hiciera el más mínimo daño. Luego se dirigió a sus aposentos con el ceño profundamente fruncido para tomar una decisión. Los mercenarios que no estaban de guardia esa noche se fueron a los barracones a dormir. En ese momento, nadie consideró extraño que un jinete de los colmillos supiera escribir...
ante ellos un jinete de los colmillos montado en jabalí gigante que se dirigía hacia Fuerte Raus (!). Al llegar a las puertas del fuerte, el ser anunció en un crudo lenguaje comercial que tenía un mensaje para el duque, y que si alguien intentaba hacerle daño a él o a su montura, ¡la vida de Jezra correría peligro! El duque leyó el pergamino y rápidamente lo arrojó al suelo preso de una rabia apenas contenida: su hija había sido raptada por los jinetes de los colmillos y, a cambio de su vida, pedían un rescate de 5.000 lunares de plata, que debería entregar un mensajero en un plazo máximo de tres días en la Torre de Piedra. El duque Raus ordenó a los mercenarios que dejaran escapar al medio-troll y que nadie le hiciera el más mínimo daño. Luego se dirigió a sus aposentos con el ceño profundamente fruncido para tomar una decisión. Los mercenarios que no estaban de guardia esa noche se fueron a los barracones a dormir. En ese momento, nadie consideró extraño que un jinete de los colmillos supiera escribir...
Mensaje de los jinetes de los colmillos
¿No es extraño que supieran escribir así de bien?
(ver siguiente capítulo para más información...)
¿No es extraño que supieran escribir así de bien?
(ver siguiente capítulo para más información...)
Al cabo de dos horas, Darily despertó a Mina la Bella y a los demás, los reunió en una sala y les
contó que el duque había enviado un mensajero a la Torre de Piedra para intentar ganar más tiempo. Sin embargo, el duque no disponía de la recompensa que exigían los medio-troll, y había decidido que Mina y los demás se dirigieran de inmediato a la Torre de Piedra para eliminar a aquellos monstruos de sus tierras pese a lo que pudiera ocurrirle a su hija. Darily, no obstante, les comentó que el duque por nada del mundo soportaría que alguien le causara el más mínimo daño a Jezra, de modo que esperaba que ellos supieran eliminar a aquellos bandidos sin poner en peligro la vida de la hija del duque. Les dio unas pociones que les permitieron estar despiertos y preparados, y luego les preguntó cómo iban a ir hasta la torre, por tierra a lomos de cebras o por el río con un barquero tritónido. Mina y los suyos escogieron la segunda opción para llegar cuanto antes a la Torre de Piedra y partieron de inmediato.
Llegaron a las inmediaciones de la torre justo cuando los primeros rayos del sol despuntaban por el Este, y vieron a una pareja de medio-trolls patrullando los alrededores a lomos de sendos jabalís gigantes. Trazaron un plan apresurado: Nafai, Tarin y Naid se acercaron a la pareja de guardias con un saco repleto de piedras y cubierto de monedas, con el que esperaban poder negociar con los jinetes de los colmillos y ganar tiempo. Sin embargo, los guardias medio-troll pensaron que podrían eliminar a aquellos tres humanos que iban a pie sin problemas y se lanzaron a la carga con sus lanzas en ristre. Mientras tanto, por otro lado, Mina la Despampanante se dirigía a la Torre de Piedra acompañada de Hornash el Torvo, rezando para que los jinetes que quedaban en la torre no miraran en su dirección.
La pareja de guardias había subestimado claramente a Nafai, Tarin y Naid, ya que éstos abatieron a los jabalís con una salva de certeras flechas y luego remataron a los jinetes con sus lanzas. Por su parte, Mina y Hornash treparon sigilosamente a la azotea de la torre con una cuerda con gancho. Al llegar arriba, vieron como dos enormes gárgolas de piedra cobraban vida y les atacan primero con jabalinas pétreas y luego con sus garras. Al principio, Mina apenas sí pudo contener a aquellos engendros, pero cuando Hornash se unió a la refriega, su espada mágica y la ayuda del dios de la Muerte decantaron muy deprisa el combate a su favor. Hornash odiaba muchas cosas, y las gárgolas estaban muy arriba en la lista.
Por otro lado, Nafai, Tarin y Naid acababan de llegar a las puertas de la torre con la intención de atraer la atención de los jinetes de los colmillos. Sin embargo, al encontrarse la puerta cerrada, decidieron pasar a la acción y entrar de una patada. Alertados, los medio-troll empezaron a bajar
por las escaleras del primer piso para hacer frente a la intrusión. Entonces se produjo un combate un tanto incómodo, con los colmilludos a un lado de la reja de madera que separaba la planta baja de las escaleras de caracol y Tarin, Nafai y Naid al otro. Tras abatir a varios jinetes de los colmillos según bajaban los escalones, Naid invocó el poder de las Sandalias de la Oscuridad, se volvió invisible e inaudible en las sombras, subió la reja de madera y se escabuyó escaleras abajo al descubrir que éstas descendían bajo tierra. Por desgracia, Nafai y Tarin, que luchaban contra los jinetes que seguían bajando del primer piso, no oyeron cómo Naid activaba una trampa y caía en un pozo oculto bajo unos escalones falsos. Nafai luchó valerosamente con su lanza mágica dorada, cuya punta ardía incandescente por el poder de su dios volcánico. Sin embargo, al clavarla en el muslo de un enemigo, se le quedó trabada y, para seguir luchando con el siguiente colmilludo, asió la lanza de su enemigo muerto, que estaba bendecida por su maligno dios. Pese a ello, no pudo evitar sufrir una terrible herida que lo hizo caer al suelo. Pero justo en ese instante acudió Hornash en su ayuda despedazando a los medio-troll por la retaguardia y tiñendo las paredes de rojo según bajaba las escaleras desde el primer piso. Por su parte, Tarin decidió bajar por la escalera de caracol, evitó la trampa y llegó a un sótano, donde vio a varios jinetes más atrincherados en una sala. Mientras tanto, Hornash se abalanzó contra
el último jinete de las escaleras, que acababa de recoger la lanza llameante de Nafai. El miserable ser interpuso la lanza ante el ataque de Hornash y entonces la mala fortuna quiso que el arma mágica de Nafai quedara partida en dos, igual que el medio troll. Mina observó el pozo existente bajo los tres escalones falsos, en busca de Naid, y la luz de su antorcha se reflejó a unos veinte metros más abajo, sobre el agua. Llamó a su compañero, pero éste no respondía, y se temió lo peor. Entonces vio que un jinete de los colmillos estaba luchando contra su amiga Tarin, varios peldaños más abajo, y acudió en su ayuda. Liquidaron al medio-troll y entonces el grupo entero se dispuso a entrar en la sala subterránea al pie de las escaleras.
Tarin avisó al resto de que allí había más enemigos atrincherados, así que Hornash encabezó el asalto. Por desgracia, uno de los mezquinos seres se había ocultado tras la puerta y, al pasar corriendo, le asestó un golpe brutal con su lanza en el costado, que lo hizo caer al suelo con las piernas inertes. Al parecer, el dios oscuro de los jinetes de los colmillos bendice sus armas con la capacidad de paralizar el cuerpo de sus enemigos y de hacer que sea imposible curar las heridas causadas. A pesar de esta desagradable sorpresa, Mina y sus amigos entraron en la sala, donde vieron a Jezra sujeta a una pared con grilletes herrumbrosos, y lograron liquidar al resto de medio-trolls. A todos, menos a uno, su líder, que agarró a Jezra por el cuello y amenazó a todos con matarla si no entregaban sus armas.
Esto produjo una situación muy tensa que fue interrumpida cuando Naid apareció de repente de debajo del altar de sacrificios que había a un lado de la sala con una flecha preparada y el arco tensado apuntando en dirección al medio-troll (como explicó más tarde, había caído en un pozo de agua muy profundo situado al fondo de la trampa de la escalera, había conseguido salir de él y luego había encontrado unas escaleras que conducían justo debajo del altar de la sala subterránea - había oído a Mina llamarlo, pero el conjuro de silencio que se había lanzado le había impedido responderle). Volviendo a la sala subterránea, Naid estuvo a punto de soltar la flecha para matar al medio-troll, pero en el último momento, siguiendo las súplicas de sus compañeros, comprendió que su enemigo podía interponer a Jezra en la trayectoria, y decidió no correr ese riesgo. Mina le prometió al medio-troll que, si dejaba a la hija del duque, ella y los demás lo dejarían escapar a él. Al final, el colmilludo accedió y se fue corriendo escaleras arriba después de echar a Jezra al suelo de un empujón.
La hija del duque Raus estaba a salvo. Antes de volver a Ronegarth, empero, los héroes
acompañaron a Naid escaleras abajo para ver la sala del pozo de agua donde había caído antes y, al iluminarla, vieron que había cinco esqueletos humanos animados mágicamente alrededor de la reserva. Éstos volvieron sus miradas vacías hacia el grupo de héroes y avanzaron hacia ellos armados con espadas. Mina y los demás los despacharon sin ningún problema y más allá descubrieron un pasillo bloqueado con rocas y maderos que se adentraba en la oscuridad. En este punto, decidieron volver al Fuerte Raus con Jezra y dejar esa exploración para otro día...
contó que el duque había enviado un mensajero a la Torre de Piedra para intentar ganar más tiempo. Sin embargo, el duque no disponía de la recompensa que exigían los medio-troll, y había decidido que Mina y los demás se dirigieran de inmediato a la Torre de Piedra para eliminar a aquellos monstruos de sus tierras pese a lo que pudiera ocurrirle a su hija. Darily, no obstante, les comentó que el duque por nada del mundo soportaría que alguien le causara el más mínimo daño a Jezra, de modo que esperaba que ellos supieran eliminar a aquellos bandidos sin poner en peligro la vida de la hija del duque. Les dio unas pociones que les permitieron estar despiertos y preparados, y luego les preguntó cómo iban a ir hasta la torre, por tierra a lomos de cebras o por el río con un barquero tritónido. Mina y los suyos escogieron la segunda opción para llegar cuanto antes a la Torre de Piedra y partieron de inmediato.
Llegaron a las inmediaciones de la torre justo cuando los primeros rayos del sol despuntaban por el Este, y vieron a una pareja de medio-trolls patrullando los alrededores a lomos de sendos jabalís gigantes. Trazaron un plan apresurado: Nafai, Tarin y Naid se acercaron a la pareja de guardias con un saco repleto de piedras y cubierto de monedas, con el que esperaban poder negociar con los jinetes de los colmillos y ganar tiempo. Sin embargo, los guardias medio-troll pensaron que podrían eliminar a aquellos tres humanos que iban a pie sin problemas y se lanzaron a la carga con sus lanzas en ristre. Mientras tanto, por otro lado, Mina la Despampanante se dirigía a la Torre de Piedra acompañada de Hornash el Torvo, rezando para que los jinetes que quedaban en la torre no miraran en su dirección.
La pareja de guardias había subestimado claramente a Nafai, Tarin y Naid, ya que éstos abatieron a los jabalís con una salva de certeras flechas y luego remataron a los jinetes con sus lanzas. Por su parte, Mina y Hornash treparon sigilosamente a la azotea de la torre con una cuerda con gancho. Al llegar arriba, vieron como dos enormes gárgolas de piedra cobraban vida y les atacan primero con jabalinas pétreas y luego con sus garras. Al principio, Mina apenas sí pudo contener a aquellos engendros, pero cuando Hornash se unió a la refriega, su espada mágica y la ayuda del dios de la Muerte decantaron muy deprisa el combate a su favor. Hornash odiaba muchas cosas, y las gárgolas estaban muy arriba en la lista.Por otro lado, Nafai, Tarin y Naid acababan de llegar a las puertas de la torre con la intención de atraer la atención de los jinetes de los colmillos. Sin embargo, al encontrarse la puerta cerrada, decidieron pasar a la acción y entrar de una patada. Alertados, los medio-troll empezaron a bajar
por las escaleras del primer piso para hacer frente a la intrusión. Entonces se produjo un combate un tanto incómodo, con los colmilludos a un lado de la reja de madera que separaba la planta baja de las escaleras de caracol y Tarin, Nafai y Naid al otro. Tras abatir a varios jinetes de los colmillos según bajaban los escalones, Naid invocó el poder de las Sandalias de la Oscuridad, se volvió invisible e inaudible en las sombras, subió la reja de madera y se escabuyó escaleras abajo al descubrir que éstas descendían bajo tierra. Por desgracia, Nafai y Tarin, que luchaban contra los jinetes que seguían bajando del primer piso, no oyeron cómo Naid activaba una trampa y caía en un pozo oculto bajo unos escalones falsos. Nafai luchó valerosamente con su lanza mágica dorada, cuya punta ardía incandescente por el poder de su dios volcánico. Sin embargo, al clavarla en el muslo de un enemigo, se le quedó trabada y, para seguir luchando con el siguiente colmilludo, asió la lanza de su enemigo muerto, que estaba bendecida por su maligno dios. Pese a ello, no pudo evitar sufrir una terrible herida que lo hizo caer al suelo. Pero justo en ese instante acudió Hornash en su ayuda despedazando a los medio-troll por la retaguardia y tiñendo las paredes de rojo según bajaba las escaleras desde el primer piso. Por su parte, Tarin decidió bajar por la escalera de caracol, evitó la trampa y llegó a un sótano, donde vio a varios jinetes más atrincherados en una sala. Mientras tanto, Hornash se abalanzó contra
el último jinete de las escaleras, que acababa de recoger la lanza llameante de Nafai. El miserable ser interpuso la lanza ante el ataque de Hornash y entonces la mala fortuna quiso que el arma mágica de Nafai quedara partida en dos, igual que el medio troll. Mina observó el pozo existente bajo los tres escalones falsos, en busca de Naid, y la luz de su antorcha se reflejó a unos veinte metros más abajo, sobre el agua. Llamó a su compañero, pero éste no respondía, y se temió lo peor. Entonces vio que un jinete de los colmillos estaba luchando contra su amiga Tarin, varios peldaños más abajo, y acudió en su ayuda. Liquidaron al medio-troll y entonces el grupo entero se dispuso a entrar en la sala subterránea al pie de las escaleras.Tarin avisó al resto de que allí había más enemigos atrincherados, así que Hornash encabezó el asalto. Por desgracia, uno de los mezquinos seres se había ocultado tras la puerta y, al pasar corriendo, le asestó un golpe brutal con su lanza en el costado, que lo hizo caer al suelo con las piernas inertes. Al parecer, el dios oscuro de los jinetes de los colmillos bendice sus armas con la capacidad de paralizar el cuerpo de sus enemigos y de hacer que sea imposible curar las heridas causadas. A pesar de esta desagradable sorpresa, Mina y sus amigos entraron en la sala, donde vieron a Jezra sujeta a una pared con grilletes herrumbrosos, y lograron liquidar al resto de medio-trolls. A todos, menos a uno, su líder, que agarró a Jezra por el cuello y amenazó a todos con matarla si no entregaban sus armas.
Esto produjo una situación muy tensa que fue interrumpida cuando Naid apareció de repente de debajo del altar de sacrificios que había a un lado de la sala con una flecha preparada y el arco tensado apuntando en dirección al medio-troll (como explicó más tarde, había caído en un pozo de agua muy profundo situado al fondo de la trampa de la escalera, había conseguido salir de él y luego había encontrado unas escaleras que conducían justo debajo del altar de la sala subterránea - había oído a Mina llamarlo, pero el conjuro de silencio que se había lanzado le había impedido responderle). Volviendo a la sala subterránea, Naid estuvo a punto de soltar la flecha para matar al medio-troll, pero en el último momento, siguiendo las súplicas de sus compañeros, comprendió que su enemigo podía interponer a Jezra en la trayectoria, y decidió no correr ese riesgo. Mina le prometió al medio-troll que, si dejaba a la hija del duque, ella y los demás lo dejarían escapar a él. Al final, el colmilludo accedió y se fue corriendo escaleras arriba después de echar a Jezra al suelo de un empujón.
La hija del duque Raus estaba a salvo. Antes de volver a Ronegarth, empero, los héroes
acompañaron a Naid escaleras abajo para ver la sala del pozo de agua donde había caído antes y, al iluminarla, vieron que había cinco esqueletos humanos animados mágicamente alrededor de la reserva. Éstos volvieron sus miradas vacías hacia el grupo de héroes y avanzaron hacia ellos armados con espadas. Mina y los demás los despacharon sin ningún problema y más allá descubrieron un pasillo bloqueado con rocas y maderos que se adentraba en la oscuridad. En este punto, decidieron volver al Fuerte Raus con Jezra y dejar esa exploración para otro día...

Comentarios
Espero más relatos con impaciencia.
¿Hay en la biblioteca descripciones, aunque sean someras, de los héroes?
Rutius Escudoquebrado,
Iniciado de Lhankor Mhy
En cuanto a la descripción de los protagonistas, sí, tengo una descripción por una de las estanterías del sector CX-234 del segundo piso, a ver si las encuentro y las adjunto al Diario, serán un buen complemento.
Artus Silenis,
Sabio de Lhankor Mhy
Rutius Escudoquebrado,
iniciado de Lhankor Mhy
Y debo reconocer también que la lectura me ha encantado.
Voy a ver si me actualizo aunque me lleve tiempo.
Felicidades por el trabajo.